1989. Conferencia-Concierto en la Hdad. de El Silencio de Sevilla

Primera Conferencia-Concierto que dicté sobre la Música de Capilla en Sevilla con la participación de una Capilla Musical. La base de investigación que la sustentaba me serviría para las siguientes.

CONFERENCIA Y CONCIERTO ALREDEDOR DE «LA MÚSICA DE CAPILLA» QUE TUVO LUGAR EN LA REAL IGLESIA DE SAN ANTONIO ABAD EL DIA 9 DE FEBRERO DE 1989.

ACTO ORGANIZADO POR LA ARCHICOFRADIA DE NUESTRO PADRE JESUS NAZARENO DE SEVILLA DENTRO DE SUS «NOCHES NAZARENAS» EN EL CICLO DE «MÚSICA DE SEMANA SANTA»

CONFERENCIANTE: DON FRANCISCO JOSÉ SENRA LAZO

INTERPRETES: CAPILLA INSTRUMENTAL HISPALENSE

FLAUTA TRAVESERA: DON ANTONIO MARTÍNEZ OLIVA
OBOE 1º: DON JOSÉ MANUEL DELGADO RODRÍGUEZ
OBOE 2º: DON JOSÉ JUAN RUIZ SEGURA
CLARINETE 1º: DON JOSÉ MANUEL MUÑOZ JIMÉNEZ
CLARINETE 2º: DON NICOLÁS FONTANILLAS LÓPEZ
FAGOT: DON FRANCISCO JOSÉ SENRA LAZO

OBRAS INTERPRETADAS:

1.‑ Pasos en el Gólgota
2.‑ Vera Cruz
3.‑ Cristus Vincis
4.‑ Al Paso de Ntro. Padre Jesus de las Penas
5.‑ Santa Cruz
6.‑ Christus Factus Est (Mola)
7.‑ Via Crucis
8.‑ Mortaja (1)
9.‑ Miserere (2)
10.‑ Christus Factus Est (Valle)
11.‑ Piedad (2)
12.‑ Mortaja (3)
13.‑ Santo Entierro (1)
14.‑ Santo Entierro (2)
15‑22.‑ Saetas del Silencio

A.1) SALUDO

A San Blas Obispo, a quién por patrono tienen los músicos de voz por ser abogado de las enfermedades laríngeas, en el tiempo de su octava, me acojo. A Santa Apolonia, Virgen y Mártir, cuya festividad celebra hoy la Iglesia, patrona de los dentistas, pedimos nos conserve los dientes, tan necesarios para los músicos instrumentistas de viento.
Y a la benevolencia de todos ustedes, nos sometemos.
Señoras y Señores, muy buenas noches.

Ante todo agradezco las palabras con las que me ha honrado nuestro muy ilustre Hermano Mayor Don Eduardo Ybarra Hidalgo, gentil y caballeroso como siempre y en cuya persona confluyen las excelentes virtudes de las que ha hecho gala esta Archicofradía a lo largo de su historia.
También he de agradecer la invitación formulada por Sus Mercedes los miembros de la Junta de Gobierno de mi querida Hermandad para participar en este acto, aunque advierto que si con ello pretenden que concluyan mis artículos en el Boletín de la misma no lo van a conseguir y amenazo con nuevas entregas.
Y, por supuesto, la presencia a cada persona que hoy nos honra con su compañía.

Inicio mi conferencia con el firme propósito de divertirles, entendido ello en varios sentidos: en el de hacerles pasar una hora agradable, en el de intentar apartar diversos malentendidos o ideas imprecisas sobre la música de capilla y en el de proporcionar un divertimento musical, esto es, un número indeterminado de piezas musicales que se irán intercalando entre mis palabras.

A propósito. Les voy a presentar a mis compañeros ministriles por el orden en el que se encuentran situados en el improvisado escenario que es hoy el altar de esta Real Iglesia: Flauta travesera: Don Antonio Martínez Oliva; Oboes, los señores Don José Manuel Delgado Rodríguez y Don José Juan Ruiz Segura; Clarinetes los señores Don José Manuel Muñoz Jiménez y Don Nicolás Fontanillas López y Fagot, un servidor de ustedes.

A.2) PRESENTACIÓN OBRAS LUNES Y MARTES SANTO

Vayamos en primer lugar con algo de música. Y lo hacemos de forma cronológica, dentro de la Semana del Parasceve por excelencia, comenzando por las Hermandades del Lunes y Martes Santo, haciendo un breve inventario de todas las obras que conocemos.

LUNES SANTO

HDAD. DE LA VERA CRUZ
Cuenta al menos con una pieza titulada Vera Cruz de Antonio Pantión Pérez.

HDAD. PENAS DE SAN VICENTE
Se trata de una de las Hermandades a la que más obras se le han dedicado. Conozco las siguientes: Saetas nº 1 y nº 2, Via Crucis y Christus Vincis, todas ellas de Antonio Pantión, y Tríos nº 1 y nº 2 y Al paso del Señor de las Penas de Fernando Caro Gil. Siete piezas en total.

HDAD. DE LA EXPIRACIÓN DEL MUSEO
Nos cuenta Don Juan Carrero Rodríguez en sus Anales de las Cofradías Sevillanas, según noticia recogida en El Correo de Andalucía del 30 de Marzo de 1931, que en la salida penitencial de este Lunes Santo acompaña al paso del Cristo, delante de éste, una Capilla Musical que interpreta, por primera vez, Motetes de Vicente Gómez Zarzuela con letra de Enrique Gómez Millán. Ignoro el paradero de esta partitura pues si bien esta Hermandad en tiempos modernos ha llevado tal acompañamiento musical, eran otras las piezas que se interpretaban.

MARTES SANTO

HDAD. DE LOS JAVIERES
Tiene dedicados los Motetes nº 1 y nº 2 compuestos recientemente por Juan Antonio Pedrosa Muñoz, aunque creo que aún no han sido interpretados procesionalmente.

HDAD. SANTA CRUZ
Manuel Font Fernández de la Herrán le dedica al Cristo de las Misericordias dos piezas.

A.3) INTERPRETACIÓN OBRAS LUNES Y MARTES SANTO

De entre todas ellas hemos elegido para ser interpretadas en la presente ocasión las siguientes:

1) PASOS EN EL GÓLGOTA, EN HOMENAJE A ENRIQUE GARCÍA SILVA
Enrique García Muñoz

LUNES SANTO

Dos oboes y fagot

HDAD. DE LA VERA CRUZ
2) VERA CRUZ ‑ Compuesta por Antonio Pantión Pérez el 26 de Marzo de 1948.

‑ Antonio Pantión Pérez ‑ Nace en Sevilla el 1 de Febrero de 1898 y fallece el 28 de Noviembre de 1974. Compositor, intérprete y profesor del Conservatorio Superior de Música de Sevilla con un notable número de obras musicales escritas pero mayormente conocido por su producción de música religiosa, procesional y para los cultos de Hermandades.

Dos oboes, clarinete y fagot

HDAD. PENAS DE SAN VICENTE
3) CHRISTUS VINCIS (sic)‑ Compuesta en 1955 por Antonio Pantión Pérez.

4) AL PASO DE NTRO. PADRE JESÚS DE LAS PENAS ‑ Compuesta por Fernando Caro Gil en 1983 y estrenada por la Capilla Instrumental Hispalense en la Semana Santa del mismo año.

‑ Fernando Caro Gil. Nace en Sevilla el 21 de Abril de 1957, organista, profesor en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla y director de una capilla musical que interviene con profusión en los cultos de nuestras hermandades.

MARTES SANTO

Oboe, clarinete y fagot

HDAD. SANTA CRUZ
5) SANTA CRUZ ‑ Compuesta por Manuel Font Fernández de la Herrán en 1929.

‑ Manuel Font Fernández de la Herrán. Nace en Málaga en 1882 y fallece en 1943. Hijo de José Font Marimont y Padre de Manuel y José Font de Anta. Autor de obras destinadas al culto de las Hermandades así como de marchas procesionales. Fue Director de la Banda Municipal del Asilo de San Fernando de Sevilla (1903).

B.1) REFERENCIA HISTÓRICA DE LA MÚSICA PROCESIONAL

Al abordar el estudio de esta conferencia es la desolación el principal sentimiento que se me viene encima. Veamos. El mundo de las Hermandades es fundamentalmente un mundo de sentimientos: a la cabeza de ellos el religioso e inmediatamente detrás el estético. Por ello quizás sea la creación literaria, en verso o en prosa, la que lidera lo escrito sobre ella.

También las Hermandades sevillanas han contado y lo siguen haciendo con estudiosos de diversos aspectos de su historia y de sus pertenencias: la imaginería, los elementos ornamentales, las tradiciones, el folclore, el propio devenir de la vida de muchas de ellas han sido tratados por diversos autores aunque, también hay que decirlo, queda mucho por hacer y gran parte de lo trabajado no ha sido visto aún en letra impresa. Incluso aspectos médicos como la mesa redonda que se anunciaba el pasado jueves en el Ateneo de Sevilla sobre la Asistencia Sanitaria al Costalero, tienen su cabida entre los estudiosos del mundo de las Hermandades. Y vertientes lúdicas como es la creación de un juego de mesa que ha dado a luz un miembro del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla y que pronto será editado.

Pero la música no ha tenido esta suerte, aunque también se han realizado algunos trabajos. De entre ellos deseo destacar a nuestro hermano Francisco Melguizo Fernández por su condición de ariete, de adelantado que ha abierto caminos en un frente importante, ya que ha estudiado todos los tipos de música que se dan en nuestras procesiones, y con el que tengo el honor de compartir estas veladas que hoy se inician; a Juan Carrero Rodríguez por su labor documentalista volcada en sus Anales de las Cofradías Sevillanas, a José Márquez por su trabajo inédito sobre la música de capilla y a Manuel Carmona, que al frente de los infatigables miembros de su familia ha realizado un trabajo que creo que pronto será publicado y del que puedo decir, por lo que de él conozco, que va a significar un paso de gigante en el conocimiento de la música para banda y de los hombres que para este tipo de agrupación han realizado composiciones.

Lamento decir que muchos de los trabajos que conozco pecan de imprecisiones y vaguedades que no hacen sino desorientar al lector en vez de informarle

‑ Repitiendo de mano en mano diversos errores
‑ Dan por bueno lo realizado por los demás
‑ No acuden a las fuentes documentales

La mayoría de estos trabajos se distinguen por contemplar el hoy de la música procesional o su pasado inmediato.

Un hoy que está alcanzando cotas de auténticas listas de éxitos, porque tan sólo una de las empresas discográficas sevillanas, como es Senador, cuenta ya en su catálogo con cuarenta discos de larga duración; el número total de obras conocidas, entre las realizadas para cornetas y tambores o para banda, debe superar ya las cuatrocientas; las agrupaciones musicales, bajo la tutela de muchas Hermandades, aumentan continuamente. A este paso lo único que nos falta es que Luis Cobos se decida a grabar un potpurrí de estas obras y le veamos pronto en la lista de los cuarenta principales y en Sábado Noche atusándose su rubia melena.

Ese hoy ya lo conocemos, pero ¿cómo era el ayer?

Vuelvo a desolarme. Y es que la falta de atención a la música no es un invento del postmodernismo sino una vieja compañera de nuestra ciudad. Si pocos son los estudios generales sobre la Historia de las Cofradías, menos son las citas que en ellos encontramos: Bermejo, el Abad Gordillo, González de León no prodigan sus menciones.

Escojamos dos de estos autores, Alonso Sánchez Gordillo y José Bermejo y Carballo para comprobarlo, y de ellos tan sólo las referencias a la música en la Semana Santa, dejando aparte otras manifestaciones, con el fin de no aburrirles y no extenderme con manifiesta grosería, aunque he de citar que el Abad nos confirma con sus relatos la importancia de la música en los actos litúrgicos y procesionales al introducir aquella como elemento que distingue la importancia de la fiesta celebrada.

Las Cofradías en el tiempo del Abad Gordillo tienen, para éste, una serie de defectos respecto a tiempos anteriores como por ejemplo el llevar música de canto o de órgano en cofradías o procesiones de penitencia, ni que lo hicieron esto con porfía, ni más que por muestra de su afecto en honra de Dios y de la Virgen Santísima, porque verdaderamente en estas estaciones los cantos han de ser tristes y devotos, porque son actos de penitencia; y buen ejemplo da de ello la Cofradía de la Santísima Veracruz, que desde sus primeros principios ha usado de esto, y de pocos años a esta parte la cofradía de la Santa Cruz de Jerusalén ha reparado en ello, porque se le dio este aviso considerable. Y así lo pondrá en lo que resta, como de cofradía grave y notable; y si de esto tuviesen noticia, los que gobiernan esta estación en el día del Viernes Santo, por ventura repararían en ello, pues en las ocasiones de diversas fiestas que la cofradía celebra en el discurso del año se podrán emplear la solemnidad de galas y músicas y lo demás que se excusase este día y se conociera que no es decir esto por quitar nada de la celebridad y solemnidad que se debe a Dios y a sus santos, sino poner cada cosa en su tiempo y día.

Refiriéndose a la Cofradía de la Santa Cruz de Jerusalén, esto es, la que hoy nos hospeda, dice que en los años de su fundación figuraba en la cofradía a lo último gran número de sacerdotes del hábito de San Pedro con su música formada de cantores.
Más adelante, a comienzos del siglo XVII en lugar de música de voces, van cantando en tono bajo los salmos penitenciales.

Respecto a la Cofradía del Santo Entierro dice que a finales del siglo XVI, en el acompañamiento que iba delante de la imagen del Cristo Yacente figuraban cuatro cajas de tambores cubiertos de luto tocándolos con sus pífanos roncos, y destemplados tocando en tono doloroso, como se hace en la guerra cuando muere el capitán general; y luego sus estandartes de tafetán negro arrastrando y con ellos una copia de ministriles de flautas dolorosas y luego una copia de cantores, cantando en séptimo tono, que de suyo es triste, el salmo 113 «In exitu Israel de Egipto».
Ya el domingo de resurrección se formaba una nueva cofradía con la imagen de Cristo Resucitado con música de ministriles y otros instrumentos…
Nos habla también de la Cofradía de la Pasión. Muestra aquí también su desagrado el Abad Gordillo al decir que tras la imagen de Nuestro Señor siguen los religiosos del Monasterio (de la Merced) con sus candelas en las manos, y entre ellos con la general inadvertencia, unos músicos de canto de órgano, cantando a voz en cuello las letanías, que si las cantaran por devoción a tono de fabordón, como se cantan todos los oficios muy solemnes de todo el año en la Capilla Apostólica del Papa, no fuera intolerable ni perjudicara ni pareciera indecente.

Y hasta aquí los comentarios del Abad Gordillo sobre la presencia de la música en las estaciones de penitencia. Hace otras menciones pero ya referidas a la participación de la música en los cultos internos de estas hermandades y el realizado a otras imágenes de general devoción en la ciudad.

Realmente muy poca cosa. Solamente nos menciona su preferencia por el canto llano, frente a esos cantos a voz en cuello que hacían, según él, los mercedarios. Hace patente la presencia de ministriles sólo en la procesión del Santo Entierro y cita textualmente un Salmo, el 113, sobre el que no he podido averiguar la razón de su uso en un culto litúrgico en la tarde del Viernes Santo puesto que estaba adscrito a las Vísperas de los Domingos.

Por su parte Bermejo refiriéndose al orden y composición de las cofradías en su tiempo, finales del siglo XIX, dice que en ellas, tras el paso del Señor, Continúa otro cuerpo de nazarenos de cirios, con el competente número de bocinas, canastillas y diputados de gobierno…..A continuación marcha una capilla de música cantando el Stabat Mater, ó cantores entonando salmos,….Y más adelante …el paso de la Santísima Virgen; detrás de éste el clero parroquial, el juzgado de uno de los señores Tenientes de Alcalde con escribano y alguaciles, una banda de música marcial tocando marchas fúnebres, cerrando un piquete de uno de los cuerpos de la guarnición.

¿Quiere establecer Bermejo una distinción entre las capillas compuestas por cantores e instrumentistas y las formadas exclusivamente por cantores que interpretaban el canto llano, a finales del siglo XIX tal cómo antes parecíamos poder deducir de los relatos del Abad Gordillo? La pregunta queda en el aire.

Pasando ya a la presencia de la música en determinadas cofradías Bermejo, de las cincuenta y seis que estudia, sólo en seis de ellas hace alguna mención. Pobre cantidad, me parece a mí.

 Nos habla primero de la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, repitiendo las palabras del Abad Gordillo.

 Continúa con la de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder sobre la que menciona que en las Reglas de 1570 se establecía que En medio de la procesión debía ir una música de cantores, o veinticuatro sacerdotes; y además dos trompetas que fueran muy buenas.

Vuelve a repetir lo dicho por el Abad al referirse a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Pasión.

Sobre la de Nuestro Padre Jesús descendido de la Santa Cruz y María Santísima de la Piedad, establecida en la Parroquia de Santa Marina, nos explica que el orden de la procesión del Viernes Santo según las nuevas reglas aprobadas el 10 de enero de 1793 y en el acompañamiento del segundo paso, el primero era el del Sol eclipsado, figuraban diez y ocho acólitos con ciriales, cuatro eclesiásticos de dalmáticas con incensarios, una capilla de música y veinticuatro sacerdotes con sobrepellices y estolas negras… Y me permito un desliz porque desde luego eran otros tiempos. Si la actual Junta de Gobierno de la Sagrada Mortaja, u otra que estuviera obligada a ello, tuviese que seguir manteniendo estas indicaciones de las reglas de 1793, mucho me temo que tendrían que recurrir a una congregación religiosa poco ortodoxa asentada cerca de donde ahora nos encontramos para conseguir los veinticuatro sacerdotes, y hasta veinticuatro obispos y cardenales si fuera menester, y todo esto dicho en forma coloquial, sin acritud y sin ánimo de ofender a nadie. Mucho más fácil lo tenían en tiempos del Abad cuando, según éste, pasaban de dos mil los clérigos y religiosos que formaban el copioso ejército de la milicia clerical, secular y regular de nuestra ciudad.

Para hablar de la procesión del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, vuelve a tomar al Abad Gordillo como guía.

Cita también a Ortiz de Zúñiga, quién refiriéndose a esta Cofradía en sus anales de 1506 dice … cuya cristiana pompa hace ceder en religiosa ostentación los estilos triunfales de la antigüedad á los héroes y príncipes mayores arrastrando estandartes, enlutando pífanos y enroqueciendo bocinas.
En las reglas aprobadas el 14 de junio de 1691 se contempla la asistencia de veinte y cinco niños de la Doctrina con su Cruz y luces, cantando las letanías, y dos Sacerdotes con incensarios, junto al paso.

Dice Bermejo contar con un ejemplar de la relación impresa que describe el orden de la procesión del Santo Entierro en 1727 y, según ella, tras otros acompañantes, iban varios ministriles tocando en tono fúnebre, dos nazarenos de bocinas y el paso de la Santísima Cruz, en la forma que en la actualidad va.
También asistían soldados y dos compañías de niños en número de setenta y cuatro, la mitad de ángeles, y la otra mitad de soldados… y a la cabeza de todos, iba uno de Paje de Gineta, y en el centro, otro de Alférez con bandera negra y cruz roja, y dos cajas destempladas cubiertas de negro con sus pífanos.
Antes del paso del Sepulcro iba una música de voces e instrumentos cantando el salmo: In exitu Israel de Egipto, y motetes a la Pasión del Señor. Después del paso iban ocho armados y luego tres compañías del batallón de esta ciudad, cada una con su bandera negra abatida y Cruz Roja, dos cajas destempladas y enlutadas y dos pífanos, y al final de todas dos clarines sordinas. Después, tras los hermanos y el Sin‑pecado, continuaba una música cantando el Stabat Mater.
En términos muy parecidos se refiere al contenido de las estaciones penitenciales de los años 1729, 1797, 1830 y 1850.

La última de las Hermandades de las que menciona la participación de la música en su culto externo es la de Nuestra Señora de la Soledad, establecida en la Parroquia de San Lorenzo.
De ella nos dice contradictoriamente que en el siglo el XVII, entre otras modificaciones, se introdujo el uso de la música, y un poco antes había hablado de la presencia de la capilla de música que tenía el convento del Carmen en la estación penitencial antes de acabar el siglo XVI.
Y por último que en el siglo XVIII, delante del paso de la Virgen iba la música del convento, cuando este la tuvo propia, y después que dejó de tenerla, la de la Catedral.

B.2) PRESENTACIÓN OBRAS MIÉRCOLES Y JUEVES SANTO

Veamos ahora las piezas correspondientes a los días Miércoles y Jueves Santo.

MIÉRCOLES SANTO

HDAD. DE LAS SIETE PALABRAS
Solo conocemos una dedicada al Cristo de la Misericordia, titulada Vía Crucis y compuesta por Miguel Vázquez Garfia.

JUEVES SANTO

HDAD. DE LOS NEGRITOS
El Stmo. Cristo de la Fundación cuenta con la dedicatoria de dos piezas tituladas Saetas, una compuesta por Enrique García Silva y la otra por Antonio García Martínez.

HDAD. QUINTA ANGUSTIA
Para esta Hermandad también compuso una obra Enrique García Silva titulada La Virgen Llora, y Miguel Vázquez Garfia una saetilla.

HDAD. DEL VALLE
Vicente Gómez Zarzuela dedicó tres motetes para tiples y cuatro instrumentos titulados Christus, Tuam Coronam y Christi Dolorum para ser interpretados ante el paso del Cristo de la Coronación. Así mismo José Manuel Delgado ha realizado una adaptación, para cuarteto de viento, de un tema del Kyrie de la Misa en Do menor de Vicente Gómez Zarzuela.

En nuestros días ni la Hermandad de las Siete Palabras ni la de los Negritos llevan este tipo de acompañamiento musical. Y en el caso de la Quinta Angustia se viene interpretando por un grupo de sochantres el Miserere gregoriano y una versión instrumental del Miserere del Padre Nemesio Otaño.

B.3) INTERPRETACIÓN OBRAS MIÉRCOLES Y JUEVES SANTO

De entre todas las obras mencionadas vamos a interpretar las siguientes:

6) CHRISTUS FACTUS EST ‑ Motete a tres voces graves de Manuel Mola. Versión instrumental del mismo, de bellísima factura. [Realizada po José Manuel Delgado Rodríguez]

‑ Manuel Mola. Nace en La Sentiu (Lérida) en 1918. Compositor y organista, franciscano, editor de una gran cantidad de obras musicales sacras y que tiene aún inédito un Diccionario biobibliográfico de músicos franciscanos.

MIÉRCOLES SANTO

Oboe, dos clarinetes y fagot

HDAD. DE LAS SIETE PALABRAS

7) VIA CRUCIS ‑ Dedicada al Cristo de la Misericordia. Compuesta el 23 de Enero de 1985

‑ Miguel Vázquez Garfia. Sevilla 24‑10‑1933. Organista en San Vicente 10 años, el Sagrario 20 años, de la Santa Caridad, Seises 1978‑82, compositor de algunas marchas procesionales y música de capilla.

JUEVES SANTO

Oboe, clarinete y fagot

HDAD. QUINTA ANGUSTIA
8) MISERERE 1
9) MISERERE 2

‑ José María Nemesio Otaño y Eguino. Nace en Azcoitia (Guipúzcoa) en 1880 y fallece en San Sebastián en 1956. Sacerdote jesuita, Director del Conservatorio Superior de Música de Madrid entre 1940 y 1951, compuso bastante música sacra para voces y para coro, con y sin órgano, producción de cámara, música para órgano y para coro sobre temas populares.

Oboe, dos clarinetes y fagot

HDAD. DEL VALLE
10) CHRISTUS ‑ Dedicado al Cristo de la Coronación. Es el primero de tres motetes para tiples y acompañamiento de cuarteto de madera (Flauta, Oboe, Clarinete y Fagot) compuestos en Marzo de 1918. Los nombres de los otros dos son Tuam Coronam y Christi Dolorum.

‑ Vicente Gómez Zarzuela ‑ Nació en Sevilla el 27 de Octubre de 1870. Falleció en Arcos de la Frontera el 11 de Diciembre de 1956. Compone gran número de obras religiosas, la mayoría de ellas dedicadas a la imagen de la Virgen del Valle, así como canciones y zarzuelas. Fue promotor de la creación del Conservatorio de Música de Sevilla, autor de un texto sobre Estética e Historia de la Música, materias que además impartió. Trasladado a Arcos de la Frontera (Cádiz) continuó su labor de composición, creó y dirigió un coro de voces mixtas. Dirigió desde la muerte de su padre la Guía Oficial de la Provincia de Sevilla.

C.1) REFERENCIA HISTÓRICA DE LA MÚSICA DE CAPILLA

Los instrumentos de viento, junto con el órgano, han sido los habituales en las formaciones musicales vinculadas al Culto religioso en la Iglesia Católica.

Los músicos que tocaban estos instrumentos eran llamados ministriles. En la Santa Iglesia Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla nos encontramos desde su creación en el último tercio del siglo XV hasta mediados del siglo XIX, los siguientes instrumentos que eran interpretados por músicos, primero contratados y más tarde asalariados: Cornetas, Sacabuches, Chirimías y Bajones. Los dos primeros corresponden a la familia del metal y los otros dos a la de madera siendo en realidad los antecesores de los actuales oboes y fagotes, respectivamente.

‑ Intervienen estos instrumentos doblando voces.
‑ BAJÓN OBLIGACIÓN ASISTENCIA AL FACISTOL
‑ 18‑19 MÚSICOS EN EL XVIII
‑ SAN MIGUEL 1720 ‑ MIÉRCOLES SANTO COFRADÍA DEL SILENCIO.  JUEVES COFRADÍA DEL TRASPASO Y DEL ROSARIO
‑ COFRADÍA DE SAN ISIDRO
‑ COFRADÍA DE TRIANA, LA DE LA ENCARNACIÓN.

A mediados del siglo XVIII vive en Sevilla un personaje lleno de ocurrencias y de exageraciones más cercanas a la brillante imaginación de esta tierra que a la torpe mentira de quien carece de chispa para ver la vida de forma más amable y gratificante. Nos habla de él Serafín Estébanez Calderón en sus Escenas Andaluzas y nos lo describe como Manolito Gázquez, quien trabajaba el estaño y el latón como artesano velonero que era, avecindado en la calle Gallegos (en una casa que más tarde albergaría un almacén de loza de la fábrica de La Cartuja), cazador, oráculo en los toros y que en los rosarios tocaba el fagote o pimpoddo, como él decía al sustituir las letras eres y las eles por un sonido muy parecido a una D.

En el Archivo de Protocolos de nuestra ciudad (19‑1785‑I‑799) he tenido la fortuna de localizar a un Manuel Gázquez, maestro latonero, vecino de Sevilla con residencia en la calle Gallegos en 1785. Acreditada la existencia histórica de este personaje, ¿por qué no creer las maravillas que según Estébanez Calderón refería Gázquez de sí mismo?.

Según aquél, no había habilidad en la que no descollase, aventura extraordinaria por la que no hubiera pasado, ni ocasión estupenda en que no se hubiese encontrado. La vida la dividía dulce y tranquilamente entre su taller, sus amigos y su esposa doña Teresa, y de noche entre el descanso y su asistencia al rosario tocando el fagote.
Tenía gran vanidad en su habilidad de fagotista. Nadie, a juicio suyo, le prestaba a tal instrumento el empuje y sonoridad que él.

En cierta ocasión‑dijo‑quise pasmar a Roma y al padre Santo. Para ello entré en la iglesia de San Pedro un día del Santo Patrón el primer Apóstol. Allí estaba el Papa y dos cardenales y ciento cincuenta y cinco obispos, y toda la cristiandad. Tocaban veinte órganos y muchos instrumentos, y más de mil pitos y flautas, y entonaban el Pange Linguae dos mil y cincuenta voces. Llega don Manolito con su casaca (iba yo de corto), y me pongo detrás de una columna que hay a la entrada por Oriente, así conforme se entra a mano derecha, y cuando más bullicio había, meto un pimporrazo, y toda aquella algazara calló, y la iglesia hizo bum, bum a este lado y al otro como para caerse. A poco siguió la función, creyendo el Consistorio que el terremoto había pasado, y entonces meto otro pimporrazo de mis mayúsculos, y la gente se asusta, y el Papa dijo al punto:« O el templo se viene abajo, o Manolito Gázquez está en Roma tocando el pimporro.» Salieron a buscarme, pero yo tenía que hacer, y me vine a Sevilla para ir al rosario.

‑ CANTO LLANO
‑ POLIFONÍA
‑ INSTRUMENTOS DOBLANDO HASTA EL SIGLO XVIII
‑ CONVENTOS ACOMPAÑANDO A SUS COFRADÍAS 

POR TODO ESTO

‑ DESDE EL PRINCIPIO DE LAS COFRADÍAS
‑ INSTRUMENTOS SOLOS ¿? PERO MIENTRAS NO SE DEMUESTRE LO CONTRARIO SEGURO QUE EN SIGLO XVIII
‑ NOTICIA COMPOSICIÓN PARA BANDA

C.2) PRESENTACIÓN OBRAS VIERNES Y SÁBADO SANTO

Es el momento de que repasemos las piezas compuestas para Hermandades que realizan su estación de penitencia en la actualidad los días Viernes y Sábado Santo.

VIERNES SANTO

HDAD. DE LA SOLEDAD DE SAN BUENAVENTURA

A esta Hermandad dedicó Enrique García Silva su composición Resignación.

HDAD. DE LA SAGRADA. MORTAJA

También Enrique García Silva compuso para esta Hermandad una pieza titulada Campanillas de la Caridad. José Albero Francés ha realizado otra titulada Sagrada Mortaja que tiene más bien su lugar en concierto por haber incluido en la misma Timbales y Campanas. Por su parte Juan Antonio Pedrosa Muñoz ha compuesto dos bajo el título de Piedad. Además de todas éstas, expresamente dedicadas a las Imágenes de esta Hermandad, en la estación penitencial se interpretan dos versículos del Miserere del Padre Otaño, que antes se han interpretado con ocasión de hablar de la Quinta Angustia ya que son los mismos, y una pieza que parece corresponder a la versión instrumental de una parte del motete Anima Christi de Agapito Insausti.

SÁBADO SANTO

HDAD. SANTO ENTIERRO

Esta Hermandad, que no contaba con música propia, ha visto como en los últimos años José Manuel Delgado Rodríguez y Juan Antonio Pedrosa Muñoz, han dedicado diversas obras. El primero ha compuesto tres, una para cada uno de los pasos, tituladas Triunfo de la Cruz, Sagrada Urna y Duelo. Por su parte Pedrosa le ha dedicado dos Saetas.

Hoy en día la Soledad de San Buenaventura no lleva este tipo de acompañamiento musical.

Para ilustrar musicalmente estos días hemos elegido las siguientes piezas:

 

VIERNES SANTO

Oboe, clarinete y fagot

HDAD. DE LA SGDA. MORTAJA

11) PIEDAD 1
12) PIEDAD 2
Compuestas por encargo de la Capilla Instrumental Hispalense y estrenadas en la Semana Santa de 1981.

‑ Juan A. Pedrosa Muñoz ‑ Nace en Sevilla el 9 de Mayo de 1955. Organista, Compositor y Catedrático de Armonía en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla. Es además Licenciado en Ciencias Químicas.

13) ANIMA CHRISTI

 ‑ Agapito Insausti. En 1903 lo encontramos como miembro de la Capilla de Música de la Catedral de Sevilla como Tenor.

 

SÁBADO SANTO

Oboe, clarinete y fagot

HDAD. SANTO ENTIERRO

14) SAGRADA URNA
15) DUELO
Compuestas y estrenadas en la Semana Santa de 1982

‑ José Manuel Delgado Rodríguez. Nace en Sevilla el 24 de Diciembre de 1949. Profesor de música por el Conservatorio Superior de Música de Sevilla en la especialidad de Oboe; Profesor de Canto aplicado a la escena en el Instituto del Teatro: Director del Coro Universitario de nuestra ciudad y miembro fundador y director de la Capella Clásica Hispalense y la Capilla Instrumental Hispalense.

D.1) DETALLES Y ANECDOTARIO

Decía al principio de mi intervención que la música procesional está de moda.

Y los «pitos» también están de moda. Hemos abandonado un tiempo en que quizás nuestros mayores llegaron a conocer la participación de la música de capilla en la liturgia para difuntos y que, como para Rafael Laffón, el sonido del fagot les pareciese sepulcral y gangoso como la voz de la Desnarigada; lo cual les hacía huir un poco de sus interpretaciones o al menos tocar madera. De los músicos que nos precedieron en esto de tocar delante de los pasos recibimos la mala idea de martirizar al propietario de un establecimiento sito en la calle de las Sierpes, que ya ha fallecido, tocando en la puerta del mismo a sabiendas que nada más ver que se acercaba una cofradía con música de capilla, abandonaba de inmediato el balcón como si fuera la propia muerte la que viniese. Como se dice que abandonaban los caminos los gitanos cuando veían aparecer por el horizonte una benemérita pareja, no como las actuales sino de aquellas de las que ahora se comenta que eran contra natura. Si además en nuestro caso somos por lo menos un trío, pues ya me dirán ustedes.

Pero eso era antes. Hoy no ocurre tal cosa. Hoy tenemos defensores, degustadores de nuestra música, e incluso estamos pensando en fundar el club de fans de la música de capilla. Nos sentimos acompañados en el transitar por determinadas calles, a determinadas horas con determinadas cofradías. Hay lugares como la llamada Plazuela del Silencio, calle Francos, Doña Guiomar, Sales y Ferré en donde nos sentimos protagonistas y año tras año coincidimos con las mismas personas, algunas incluso provistas de encendedores para alumbrarnos las partituras antes que patentásemos [lo hizo JM Delgado] una luminaria de atrilillo para usar en tales eventualidades. Aunque nuestro clarinete el Señor Fontanillas piensa que lo más adecuado es un casco de minero para estas ocasiones. Porque, eso sí, esta música, es música para la noche, de calle estrecha y de silenciosa contemplación; miniaturas musicales de cámara que abandonan el recogido espacio del salón rococó o las naves eclesiales para acercarse a una Sevilla no más allá del siglo XVIII. Y en este sentido me van a permitir que silencie dos calles sevillanas en las que, en pleno rubicán del siglo XX, hemos creído vernos transportados a una época anterior por los metros y metros de acera vacía. Y los omito no vaya a ser que al final nos encontremos allí todos y perdamos ese paisaje tan extraño a nuestros días. No me imagino la música de capilla acompañando a una Hermandad de la barriada de San Jerónimo por esa Avenida del Doctor Fedriani a las ocho de la mañana camino de la carrera oficial.

Nuestros instrumentos no tienen la sonoridad y potencia que tienen los de metal y apenas se escuchan más allá de nuestras narices en el momento en que no existe un absoluto silencio. Por ello, a pesar de que hemos anotado en un año en el acompañamiento de la Sagrada Mortaja que tocamos en noventa y seis ocasiones, algunas personas insistían en que tocásemos, que nunca lo hacíamos, que tocábamos menos que los cupones.

Hoy la música de capilla vuelve a ocupar un lugar importante en la estética y el culto externo de nuestras Hermandades reviviendo esplendores del pasado cuando ésta era la única forma, junto con el canto, en que la música procesional se presentaba. Córdoba, Cádiz, Jerez de la Frontera, San Fernando, Carmona, Sanlúcar la Mayor, Marchena, Pilas, Dos Hermanas, Constantina, Castilblanco de los Arroyos y otras muchas poblaciones de Andalucía la Baja han incorporado o desearían incorporar este tipo de agrupación musical o han rescatado antiguas tradiciones que tenían abandonadas.

D.2) PRESENTACIÓN SAETAS DEL SILENCIO

Y llegamos a la Noche Mágica en la que muchos sevillanos encontramos nuestra identidad. La noche de las Cofradías, de aquella de la que no podemos sorprender sus secretos, según las palabras de Rafael Laffón. Y si es noche grande en imaginería, en silencio, en olores, en alegrías, en tradiciones, en bullas e incluso en Luna llena, no lo podía ser menos en Música y dentro de ella en Música de Capilla.

Veamos la que se ha compuesto para ellas:

MADRUGADA DEL VIERNES SANTO

HDAD. DEL CALVARIO
 Telmo Vela y Lafuente compone Christus Factus Est, En el Gólgota y Agoniza Buen Jesús dedicadas a esta Hermandad para la que también compone Enrique García Silva la titulada Calvario.[En 2023 hemos conocido que estas obras estaban dedicadas originalmente a la Hdad. de Santa Cruz]

HDAD. DEL GRAN PODER
A la imagen del Gran Poder dedica Enrique García Silva su Pasos en el Gólgota, que ya hemos oído anteriormente.

HDAD. DEL SILENCIO
Ocho Canciones, conocidas en este siglo como Saetas, que atribuyo a Francisco de Paula Solís, músico sevillano de finales del Siglo XVIII y principios del XIX, y Jerusalén pieza compuesta por Enrique García Silva, quién tantos años estuvo unido a esta Hermandad como fagotista.

Y permítanme que me detenga un poco en las primeras por obvias razones.

Sin entrar en molestas comparaciones, ha sido el propio pueblo sevillano el que ha identificado la música de capilla con las saetas del Silencio. En primer lugar por su antigüedad, no totalmente documentada, pero que podemos situar al menos a finales del siglo XVIII. Dos siglos sonando en la madrugada es algún tiempo, y no olvidemos que el resto de las piezas que hoy suenan en nuestras calles es de este siglo. La propia solera de la Hermandad, su reconocida rectitud en el desarrollo de la Estación Penitencial, su austeridad, la permanencia en el día de salida y la cantidad de veces que en el pasado lo hizo frente a otras menos constantes y el ser las únicas piezas de este tipo de música que ha llegado hasta nuestros días con un uso además permanente en el tiempo las hacen ser identificadas como la música de capilla por excelencia. 

BOLETÍN DE LA HERMANDAD.

Para no alargar más este acto y por obligada y deseada cortesía vamos a escuchar las ocho Saetas del Silencio.

MADRUGADA DEL VIERNES SANTO

Dos oboes y fagot

HDAD. DEL SILENCIO
16) SAETA 1
17) SAETA 2
18) SAETA 3
19) SAETA 4
20) SAETA 5
21) SAETA 6
22) SAETA 7
23) SAETA 8 ‑

Posiblemente, compuestas a finales del siglo XVIII.

‑ Francisco de Paula Solís ‑ Músico residente en Sevilla a finales del XVIII y principios del XIX. Miembro de la Capilla de Música de la Colegial del Salvador. Músico principal en la Compañía de Doña Ana Sciomeri, propietaria de un teatro en nuestra ciudad, en 1807.

Francisco José Senra Lazo
Sevilla, 1989

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