1996. Conferencia-Concierto en la Iglesia de San Jorge. Hospital de la Santa Caridad de Sevilla

Conferencia-Concierto que dicté sobre la Música religiosa de Capilla en Sevilla, con la participación de una Capilla instrumental y un Coro. La base de investigación está recogida en un acto similar de 1989 en la Hdad. de El Silencio.

CONFERENCIA Y CONCIERTO. «LA MÚSICA RELIGIOSA DE CAPILLA EN SEVILLA»  IGLESIA DE SAN JORGE.

SEMINARIO: “LA VIDA RELIGIOSA EN EL REINO DE SEVILLA DURANTE EL ANTIGUO RÉGIMEN”. CURSO SUPERIOR DE ESTUDIOS HISPÁNICOS. CURSOS DE OTOÑO. UNIVERSIDAD DE SEVILLA. 16-20 DE SEPTIEMBRE 1996.

ESTRUCTURA DEL ACTO

CONFERENCIANTE: FRANCISCO JOSÉ SENRA LAZO

INTÉRPRETES:

CORO DEL ATENEO DE SEVILLA
Director: Antonio Martínez Oliva

CAPILLA MUSICAL DE SEVILLA
FLAUTA, Miguel Ángel González
OBOES, José Escalante Zabala y Miguel Ramos Cabrera
CLARINETES, José Manuel Muñoz Jiménez y Javier Trigos García
FAGOT, Paulina Ferrer Garrofé

A.1) SALUDO

Buenas tardes, Señoras y Señores.
Cuando anteayer viajaba hacia la comarca de Aracena para dar el último adiós a un músico de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla que falleció el pasado domingo a consecuencias de un accidente cardiovascular, a la edad de 35 años, y al pasar cerca de Alájar, y como efecto del motivo de mi viaje, me acordaba de una anécdota de la vida de Miguel de Mañara referida por uno de sus biógrafos natural de la Peña de Arias Montano.
Sostiene Mícer Joseph Andrés Vázquez que Don Miguel, como saben devoto fundador del Hospital que hoy nos acoge, dijo al pintor Valdés que habría de pintar dos cuadros para poner a la entrada de este templo. Uno en cada testero de los pies de la Iglesia, donde todos los vean al entrar o al salir: en uno el Jeroglífico de las postrimerías; en el otro, el Triunfo de la Muerte.
Que esto lo hacía porque es bueno el recuerdo y oportuno el aviso de la verdad, y ésta no es otra que la mortaja que habremos de llevar. Y viéndola todos los días, por lo menos con la consideración de que hemos de ser cubiertos por la tierra y pisados por todos, con facilidad se olvidarán los honores y estados del siglo…

Y como estoy seguro de que los aquí presentes ya han alcanzado esta reflexión al entrar o, la llevarán a cabo al salir, y antojándoseme que resulta de mucho mayor esfuerzo olvidar y más aún con facilidad como se ha dicho, los honores y estados del siglo, ¿no van a ser capaces de otorgarnos su benevolencia a mí y a los músicos que luego intervendrán y perdonar con su olvido cuanto de torpeza puedan hoy aquí oir?
Con esa tranquilidad que no ensoberbecido por nuestros grandes méritos nos acercamos hoy ante ustedes.

Ante todo agradezco a la Universidad de Sevilla su invitación, que me honra, para participar en estos Cursos de Otoño y muy especialmente a los doctores Don Pedro Piñero Ramírez y Don Manuel García Fernández coordinadores del Seminario en donde se encuadra la presente conferencia-concierto.

Sin olvidar, sino todo lo contrario, a Don Augusto Plasencia, Hermano Mayor de esta benemérita Casa, al Sr. Parladé, Celador de la misma, a Don Eduardo Ybarra, a Juan, a una señorita que atiende a las visitas culturales, a un amable señor que ayuda a los visitantes y que esta mañana me informó que Valdés Leal pintó hacia 1799 los referidos cuadros y a cuantas personas están relacionadas con esta bendita casa que sólo facilidades han ofrecido para poder llevar a cabo el presente acto.

Y por supuesto, la presencia de todos Vds.

A.2) REFERENCIA HISTÓRICA DE LA MÚSICA DE CAPILLA

LA CAPILLA MUSICAL

Si les preguntase qué es una orquesta seguro que todos ustedes sabrían darme una definición bastante acertada. Pero, ¿y una capilla musical? Probablemente habría un pequeño titubeo pero tal vez si tendrían claro que es algo vinculado a la música religiosa. Sí, pero no sólo. Veamos. El origen del término orquesta hace referencia al espacio delimitado entre el escenario y el público en los teatros clásicos: semicircular en los romanos y circular en los griegos. En sus Etimologías, San Isidoro amplía ese espacio denominando orquesta también al escenario. Y finalmente será el lugar donde se ubican (el escenario o el foso en el teatro lírico) lo que determinará la denominación del grupo de músicos. Durante el renacimiento esto era así en las cortes del este pero todavía a principios del siglo XVIII algunos autores se quejan de esta forma impropia de llamar a los grupos musicales. ¿Por qué? Porque su nombre correcto hasta hace relativamente poco tiempo era Capilla Musical. Ejemplos de ello lo tenemos aún hoy en día donde la famosa Staat Kapelle de Dresden, una orquesta de primera categoría mundial, mantiene con orgullo este nombre.

Luego una Capilla Musical es una agrupación de musicos normalmente asalariados, cantores o instrumentistas o ambos juntos que hacen música al servicio de una institución eclesiástica, o una corte de un prelado, un monarca o un noble haciendo música religiosa o profana.

Curiosamente la aplicación del término capilla a un grupo de músicos data del siglo VII y la aplicación de este nombre al espacio religioso ya sea integrado en una casa o como un elemento contenido en el interior de un templo se conoce a partir del XII. Será por eso que la mayoría de los clérigos músicos son ante músicos que clérigos.

El inicio del esplendor de estas capillas se sitúa a finales del siglo XV (En España fué famosa la Capilla de los Reyes Católicos) y su decadencia hasta casi su desaparición en el primer tercio del siglo XIX como consecuencia de la fiebre desamortizadora desatada en España y sus consecuencias en la pérdida de recursos económicos e incluso desaparición de instituciones religiosas.

Centrémonos en la actividad de las capillas musicales al servicio de la Iglesia, en Sevilla y más en concreto en la Catedral. Desde su fundacion en el XV hasta avanzado el XIX, digamos que su composición se estructura en cantores, (tiples, contraltos, tenores y contrabajos) y ministriles (cornetas, sacabuches, chirimías y bajones).  También eran músicos asalariados el Maestro de Capilla, y el primer y segundo organista amén de organistas sustitutos.

Sólo podían pertenecer hombres y hasta 1732 parece que no tienen entrada y como supernumerarios sólo para las fiestas solemnes cuatro violines y dos biolones uno contra y otro violoncello. Como ilustración de las solemnidades que por esta época determina el cabildo catedralicio…digamos que colaboran en el canto de las horas litúrgicas con los capellanes del coro. Interpretan las partes fijas de la misa en ocasiones señaladas, así como en  distintos cultos y solemnidades.

‑ CANTO LLANO
‑ POLIFONÍA
‑ INSTRUMENTOS DOBLANDO HASTA EL SIGLO XVIII
‑ CONVENTOS ACOMPAÑANDO A SUS COFRADÍAS

‑Intervienen estos instrumentos doblando voces.

‑ BAJÓN OBLIGACIÓN ASISTENCIA AL FACISTOL
‑ 18‑19 MÚSICOS EN EL XVIII
‑ SAN MIGUEL 1720 ‑ MIÉRCOLES SANTO COFRADÍA DEL SILENCIO
‑ JUEVES COFRADÍA DEL TRASPASO Y DEL ROSARIO
‑ COFRADÍA DE SAN ISIDRO
‑ COFRADÍA DE TRIANA, LA DE LA ENCARNACIÓN.

A.3) INTERPRETACIÓN OBRAS CORO DEL ATENEO

AD TANTAE NATIVITATIS Cristóbal de Morales (1500-1553)
VIGILATE ET ORATE Cristóbal de Morales (1500-1553)

NIÑO DIOS D’AMOR HERIDO Francisco Guerrero (1527-1599)

B.1) REFERENCIA HISTÓRICA DE LA MÚSICA PROCESIONAL

LOS ORÍGENES DE LA MÚSICA PROCESIONAL

Entre los actos devocionales que desde antiguo practicaba la Iglesia Católica se encontraban las procesiones. Estas se realizaban en distintos momentos del año y por diversos motivos. Su carácter podía ser festivo o penitencial, de rogativas o de acción de gracias. Se desarrollaban en el interior de los templos o en los claustros conventuales. En ellas intervenía la música y especialmente el canto, bien fuera como elemento litúrgico o como canción paralitúrgica. El canto llano o gregoriano, a partir de su implantación, era el más utilizado, entre otras razones, por tratarse de melodías a una sola voz y de ritmo libre. En el interior del templo se acompañaba por el órgano y apoyado por el bajón, instrumento de viento madera antecesor del actual fagot. 

También se utilizaba la polifonía, composiciones a varias voces, reservada para intérpretes con una mayor formación musical. En este caso podía ser interpretada a cappella, a voces solas, o con acompañamiento de órgano o de un grupo de instrumentos. En España, y hasta bien iniciado el siglo XVIII, los instrumentos que formaban las capillas musicales en catedrales, Iglesias colegiales o conventos eran exclusivamente de viento: ya fueran de metal, (cornetas y sacabuches) o de madera, (chirimías y bajones) y a sus intérpretes se les denominaban ministriles. Más adelante se incorporarían los de cuerda, violines, violas, violoncellos y contrabajos.

 En algún momento se estableció la costumbre de alargar estas procesiones más allá de los límites del templo o del convento haciendo estación a una catedral, iglesia colegial, ermita, hospital o lugar de especial devoción. Cuando no por los límites de la collación con ocasión de una celebración solemne. Al ser la estación una prolongación del acto devocional interno llevaba, con las salvedades propias de cada caso, la misma estructura que éste: Cruz alzada, devotos con luces, el clero y, en su caso, miembros de la comunidad religiosa, alguna imagen, (en lienzo o esculpida) o el Santísimo Sacramento y la agrupación musical que le fuera propia o, incluso, alguna de fuera contratada a tal efecto.

 Incluyamos en todo lo dicho el exclusivo motivo penitencial y la aparición de los disciplinantes o hermanos de sangre y estaremos en los albores de lo que hoy son nuestras Cofradías. Y así nos la describe el Abad Gordillo cuando nos habla de la organización de las que conoció en vida, a finales del siglo XVI y en el primer tercio del XVII, o en tiempos anteriores,  producto de su investigación.

LA MÚSICA PROCESIONAL DEL XVI AL XIX

Alonso Sánchez Gordillo, de momento, nos confirma con sus relatos la importancia de la música en los actos litúrgicos y procesionales al introducir aquella como elemento que distingue la importancia de la fiesta celebrada. También nos menciona su preferencia por el canto llano frente a esos cantos a voz en cuello que hacían, según él, los músicos que acudían junto a los religiosos del Monasterio de la Merced que acompañaban a la Cofradía de Pasión. Para él las Cofradías en su tiempo tienen una serie de defectos respecto a tiempos anteriores como por ejemplo el llevar música de canto o de órgano… …porque verdaderamente en estas estaciones los cantos han de ser tristes y devotos, porque son actos de penitencia. (¡ Si el Abad Gordillo levantara la cabeza!)

Refiriéndose a la Cofradía de la Santa Cruz de Jerusalén, dice que en los años de su fundación figuraba en la cofradía a lo último gran número de sacerdotes del hábito de San Pedro con su música formada de cantores. Más adelante, en lugar de música de voces, van cantando en tono bajo los salmos penitenciales.

Respecto a la Cofradía del Santo Entierro cuenta que a finales del siglo XVI, en el acompañamiento que iba delante de la imagen del Cristo Yacente figuraban cuatro cajas de tambores cubiertos de luto tocándolos con sus pífanos roncos, y destemplados tocando en tono doloroso, como se hace en la guerra cuando muere el capitán general; y luego sus estandartes de tafetán negro arrastrando y con ellos una copia de ministriles de flautas dolorosas y luego una copia de cantores, cantando en séptimo tono, que de suyo es triste, el salmo 113 In exitu Israel de Egipto. Ya el domingo de resurrección, se formaba una nueva cofradía con la imagen de Cristo Resucitado con música de ministriles y otros instrumentos…

También en la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno existen documentos de finales del XVIII en los que constan la participación de seis instrumentistas de boca en la estación penitencial. Los músicos son miembros de la Capilla de Música de la Colegial del Salvador. En este caso se sabe que eran dos obueses (oboes) y un bajo (fagot) como acompañamiento a cada una de las imágenes. En esta época parece que no asistían cantores en esta Cofradía.

A modo de recapitulación señalaremos que, casi con toda seguridad, la única música que figura en las cofradías hasta avanzado el siglo XIX es la música de capilla, con la salvedad de la presencia de instrumentos vinculados a las ceremonias militares en el Santo Entierro. Que la capilla que acompaña al Silencio se va a convertir, con el paso del tiempo, en el paradigma de las agrupaciones instrumentales. Y que aparte de éstas, figuran en los cortejos cantores que entonan el canto llano y otros que hacen polifonía, con acompañamiento instrumental o no.

Después, la música de capilla que es, entre todas, la que mantiene una mayor referencia a la litúrgica. En el principio de las Cofradías eran tan sólo los cantos y salmos penitenciales, habitualmente interpretados por la comunidad conventual ligada a la Hermandad, los que sonaban en el acompañamiento de las Imágenes. A estos cantos se unía, al menos, el sonar del bajón -antecesor del actual fagot-, como elemento de apoyo, del mismo modo que era usado en el Coro ante el facistol.

Esta música, es música para la noche, de calle estrecha y de silenciosa contemplación; miniaturas musicales de cámara que abandonan el recogido espacio del salón rococó o las naves eclesiales para acercarse a una Sevilla no más allá del siglo XVIII.

Al pintor francés André Villeboeuf, amigo de Domingo Ortega y de Antonio Díaz Cañabate, le parece una música saltarina ejecutada por clarinetes… …algo así como un minué delicioso y anticuado. (Serenatas sin guitarra) 

Nuestros instrumentos no tienen la sonoridad y potencia que tienen los de metal y apenas se escuchan más allá de nuestras narices en el momento en que no existe un absoluto silencio.

Pasando ya a la presencia de la música en determinadas cofradías Bermejo, de las cincuenta y seis que estudia, sólo en seis de ellas hace alguna mención.

Y por último que en el siglo XVIII, delante del paso de la Virgen iba la música del convento, cuando este la tuvo propia, y después que dejó de tenerla, la de la Catedral.

Y en todas ellas está presente lo popular, desde siempre, sin apenas elementos comunes con la música sacra y los requisitos que ésta debe cumplir y que la autoridad eclesiástica ha fijado en diversos momentos de la Historia.

La música de capilla vuelve a ocupar un lugar importante en la estética y el culto externo de nuestras Hermandades reviviendo esplendores del pasado cuando ésta era la única forma, junto con el canto, en que la música procesional se presentaba.

los pitos del Silencio son la música de capilla por excelencia elemento imprescindible que buscamos como complemento justo de lo que vemos y sentimos. Sin entrar en molestas comparaciones, ha sido el propio pueblo sevillano el que ha identificado la música de capilla con las saetas del Silencio. En primer lugar por su antigüedad, no totalmente documentada, pero que podemos situar al menos a finales del siglo XVIII. Dos siglos sonando en la madrugada es algún tiempo, y no olvidemos que el resto de las piezas que hoy suenan en nuestras calles es de este siglo. La propia solera de la Hermandad, su reconocida rectitud en el desarrollo de la Estación Penitencial, su austeridad, la permanencia en el día de salida y la cantidad de veces que en el pasado lo hizo frente a otras menos constantes y el ser las únicas piezas de este tipo de música que ha llegado hasta nuestros días con un uso además permanente en el tiempo las hacen ser identificadas como la música de capilla por excelencia.

Para no alargar más este acto y por obligada y deseada cortesía vamos a escuchar cuatro de las ocho CANCIONES A TRES, más conocidas en nuestra ciudad como las Saetas del Silencio. Y que sea la música, y no mis torpes palabras, la que ponga fin a este acto agradeciendo su presencia, interés y tolerancia. Muchas gracias.

Francisco José Senra Lazo
Sevilla, 1996

B.2) INTERPRETACIÓN OBRAS CAPILLA MUSICAL DE SEVILLA

PIEDAD DE SANTA MARINA José Manuel Muñoz Jiménez (1964)
Oboe, clarinete y fagot

SEÑOR DE LAS PENAS Fernando Caro Gil (1957)
Oboe, dos clarinetes y fagot

QUINTA ANGUSTIA Paulina Ferrer Garrofé (1955)
Oboe, clarinete y fagot

A LA VIRGEN DE LA PIEDAD José Manuel Delgado Rodríguez (1949)
Oboe, clarinete y fagot

CHRISTUS VINCIS Antonio Pantión Pérez (1898-1974)
Dos oboes, clarinete y fagot

VERA CRUZ Antonio Pantión Pérez (1898-1974)
Oboe, clarinete y fagot

CHRISTUS FACTUS EST Telmo Vela Lafuente (1890-1978)
AGONIZA BUEN JESÚS Telmo Vela Lafuente (1890-1978)
Oboe, dos clarinetes y fagot

CHRISTUS FACTUS EST Vicente Gómez Zarzuela (1870-1956)
TUAM CORONAM Vicente Gómez Zarzuela (1870-1956)
CHRISTI DOLORUM Vicente Gómez Zarzuela (1870-1956)
Flauta, oboe, clarinete y fagot

MISERERE Popular de Marchena (Arm. J. M. Delgado)
STABAT MATER Popular de Marchena (Arm. J. M. Delgado)
Oboe, clarinete y fagot

CUATRO CANCIONES A TRES Anónimo (c. S XVIII) Atr. Francisco de Paula Solís
Dos oboes y fagot

C) RESEÑAS BIOGRÁFICAS

CORO DEL ATENEO DE SEVILLA
Director: Antonio Martínez Oliva 

Se funda en 1976 como Coro de Cámara por la iniciativa de José Manuel Delgado Rodríguez. Posteriormente, va ampliando el numero de sus voces hasta convertirse en el actual Coro del Ateneo.  

Su repertorio contiene obras que van desde el Siglo XV al XX, con especial atención a la polifonía del Renacimiento fuente de toda la Música Coral, cuya interpretación y difusión es uno de sus objetivos primordiales.

El gran numero de Conciertos y su participación en Congresos y Actos Culturales le confieren una experiencia y calidad técnica avaladas por el publico y la critica especializada.  

Ha participado en el Ciclo de Música Coral del Monasterio de San Clemente, invitado por la Comisaría de Sevilla para 1992. Asimismo, fue requerido por RNE para la grabación de un programa en Radio 2 Clásica (Tribuna de Jóvenes Interpretes).  

Desde su constitución en 1993 es miembro de la Federación Sevillana de Coros (FESECO), habiendo participado en el I Festival Coral de Sevilla, organizado por la misma.

Desde Septiembre de 1985 ocupa el cargo de director Antonio Martínez Oliva, profesor de Conjunto Coral en el Conservatorio de Música de Triana y actualmente Vicepresidente de la FESECO.

 

CAPILLA MUSICAL DE SEVILLA

En 1992 se constituyó con carácter estable esta agrupación. Está formada por tres músicos, José Escalante, Paulina Ferrer y José Manuel Muñoz que, independientemente de sus actividades profesionales, contaban con una amplia experiencia prestando su participación por separado en grupos eventuales que interpretaban la música de capilla en diversos puntos de Andalucía.

Actualmente y desde la fundación del conjunto, centran sus actividades en Sevilla formando parte de los siguientes cortejos: Hermandad de San Vicente, ante Jesús de las Penas; Hermandad de Santa Cruz, ante el Cristo de las Misericordias; Hermandad del Valle, ante la Coronación de Espinas; Hermandad del Silencio, ante María Santísima de la Concepción; Hermandad de la Sagrada Mortaja, ante el Misterio; Hermandad del Santo Entierro, ante la alegoría del triunfo de la Santa Cruz. Asimismo intervienen en diversos Vía Crucis durante la Cuaresma sevillana: Santa Cruz, Cristo de la Corona…

En 1995 participaron en el Vía Crucis del Consejo de Hermandades y Cofradías organizado por San Roque, así como el que conmemoraba el cuarto centenario de la Hermandad de la Macarena y el del Cincuentenario de los Panaderos.

Asimismo, los miembros de la Capilla musical de Sevilla han compuesto piezas para diversas hermandades sevillanas interpretadas tanto en Semana Santa como durante los Vía Crucis: Sagrada Mortaja, Santa Cruz, Los Negritos, San Roque, La Macarena…

Han abordado el ambicioso proyecto de grabar en dos CD, la integral de la música de Capilla que se interpreta en las calles sevillanas durante la Semana Santa, así como otras piezas que ya no se tocan y algunas más pertenecientes a los Vía Crucis, alcanzando un total de más de 70 piezas.

El grupo cuenta en la presente ocasión con la colaboración de otros tres músicos con el fin de respetar la instrumentación original de las piezas que integran el concierto, ofreciendo así una mayor variedad sonora.

error: ¡Este contenido está protegido!