2011. Conferencia-Concierto
en la Hdad. de la Sagrada Mortaja de Sevilla

Conferencia-Concierto que dicté sobre el borrador de El Decálogo del Músico de Capilla, con la participación de una Capilla Musical.

ACTO ANUNCIADO COMO «CONFERENCIA, CON ENTRETENIMIENTOS MUSICALES, A CELEBRAR EN LA CAPILLA DEL ANTIGUO CONVENTO DE MONJAS AGUSTINAS DE SANTA MARÍA DE LA PAZ CON MOTIVO DEL 75 ANIVERSARIO DEL TRASLADO DESDE SANTA MARINA A ESTA SU ACTUAL SEDE DE LA ANTIGUA, REAL E ILUSTRE HERMANDAD Y COFRADÍA DE NAZARENOS DE NUESTRO PADRE JESÚS DESCENDIDO DE LA CRUZ EN EL MISTERIO DE SU SAGRADA MORTAJA Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA PIEDAD»

En Sevilla, siendo las 21 horas del día 11 de noviembre de 2011

ESTRUCTURA DEL ACTO

PARTICIPANTES

CONFERENCIANTE
Francisco José Senra Lazo

CAPILLA MUSICAL
OBOE: Francisco Alonso Olmo Chamorro
CLARINETE: Francisco Javier Vergara Carrión
FAGOT: Emilio José Coca López

A.1) SALUDO

Excelentísimo Sr. Hermano Mayor, Ilustrísimos Sres. Miembros de la Junta de Gobierno y Piadosos hermanos de esta Real e Ilustre hermandad y cofradía de nazarenos de Nuestro Padre Jesús descendido de la cruz en el misterio de su Sagrada Mortaja y María Santísima de la Piedad, Señoras y Señores y… músicos.

Mis primeras palabras son de agradecimiento a la Hermandad que ha confiado en nuestras habilidades, las de los músicos y las mías, para llevar a cabo este acto y a las palabras del Hermano Mayor.

Inmediatamente nuestras encomiendas:

A San Blas Obispo, a quién por patrono tienen los músicos de voz por ser abogado de las enfermedades laríngeas, me acojo.

A Santa Apolonia, Virgen y Mártir, que fue martirizada mediante la extracción violenta de todos sus dientes y por ésta causa es considerada la patrona de la odontología, pedimos nos conserve estos huesos tan necesarios para los músicos instrumentistas de viento.

Y a la benevolencia de todos ustedes, nos sometemos.

Buenas noches, Señoras y Señores.

A.2) PREÁMBULO

DE LA FESTIVIDAD DEL DÍA DE HOY, DE LOS MÚSICOS PARTICIPANTES Y DE LAS COSAS DE LAS QUE LES HABLARÉ

Más aún que la profunda sabiduría y grande cultura de la mesa de gobierno de esta hermandad, sin duda ha sido la Providencia quién la ha guiado a la hora de elegir precisamente este día para el presente acto. Sepan que la Iglesia celebra hoy, entre otros, la festividad de San Matín de Tours, obispo, fallecido en el año 397. De él se cuenta que siendo joven y estando de militar en Amiens (Francia), un día de invierno muy frío se encontró por el camino con un pobre hombre que estaba tiritando y a medio vestir. Martín como no llevaba nada más para regalarle, sacó la espada y dividió en dos partes su manto dándole una mitad al pobre. 

El medio manto, o media capa, de San Martín fue guardado en una urna y se le construyó un pequeño santuario para que esa reliquia recibiera culto. Como la capa devino en «capilla», la gente decía: «Vamos a orar donde está la capilla». Y tomando el nombre el continente por el contenido, pasaron a llamarse capillas los pequeños salones que se hacen para orar.

Y como el nombre de Capilla Musical se encuentra vinculado al lugar dónde un grupo de músicos interpretaban composiciones sacras en el ámbito de un templo, podemos considerar que su denominación no habría sido esta sin la santidad de San Martín ni el fervor de sus devotos.

Así que, sin quererlo y con algún sofisma de por en medio, el fundador de las Capillas Musicales fue San Martín de Tours. O algo así.

En el presente acto vamos a asistir a un concierto de música de capilla integrado por 12+1 piezas dedicadas a los Titulares de esta Hermandad que posee el mayor patrimonio musical de esta naturaleza de todas las Hermandades de la Ciudad.

Los acreditados miembros de la Capilla Musical son:
Don Francisco Alonso Olmo Chamorro, oboe
Don Francisco Javier Vergara Carrión, clarinete
Don Emilio José Coca López, fagot

Para los que ruego un cálido aplauso.

El concierto será amenizado con la lectura de un documento hallado recientemente y que corresponde al breve título de

DECÁLOGO de obligada observancia por los Músicos de Capilla de la Ciudad de Sevilla en el ejercicio de sus actividades dentro y fuera del Santo Templo con dedicación especial a su presencia en las públicas manifestaciones de Fe y en las piadosas Estaciones de Penitencia que nuestras Hermandades realizan a la Santa Iglesia Metropolitana y Patriarcal Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla durante la Semana Santa. Plática dictada por un fagote, con autoridad suficiente por sus años y su experiencia, a ministriles más jóvenes sobre usos y costumbres en la Música de Capilla y aún de sus intérpretes de forma individualizada, con consejos y comentarios de diversa naturaleza que ayudarán a cumplir acertadamente y con donaire las obligaciones que de la adecuada observancia de su oficio se derivan, sin artificialidad, permitiendo hacer creer a todos que emanan de su natural proceder, dada en esta ciudad de Sevilla, un día de la Cuaresma del año del Señor de mil y setecientos noventa y nueve por Maese Senra, fagotista de la collación de San Isidoro.

Son sus partes (las del documento no las de Maese Senra):

 0 De la condición de Músico de Capilla.-

1 De la uniformidad en la indumentaria.-

2 Del cuidado de la salud y la preparación de su físico.-

3 Del aseo personal.-

4 De la conducta en público.-

5 De la pitanza y convites.-

6 De los papeles de música.-

7 De la forma en la que se ha de interpretar.-

8 De los estipendios.-

9 De las obligaciones y prebendas del archimaga.-

10 De la jerigonza propia de nuestro gremio.-

A.3) INTERPRETACIÓN OBRAS CAPILLA MUSICAL (I)

I

El muñidor, José DE LA VEGA (1992)

Sagrada Mortaja de Sevilla, José DE LA VEGA (1991)

Sin más dilaciones, dé comienzo el acto con la primera de las intervenciones de la Capilla que va a interpretar en esta ocasión dos piezas de José de la Vega Sánchez, quién nació en Córdoba el 12 de agosto de 1929 y falleció el 28 de abril del pasado año 2010, y que entre otros méritos artísticos, formó parte de la Orquesta Sinfónica de RTVE y miembro fundador del Concurso de marchas procesionales de Sevilla. La primera de ellas no se interpreta procesionalmente, pues su duración excede la que consideramos medida ortoxas para este tipo de piezas. Su título es El Muñidor y fue compuesta en 1992. La segunda pieza también del mismo compositor se titula “Sagrada Mortaja de Sevilla”, compuesta en 1991 y consta de cuatro tiempos:

  1. “SAETA” (Tiempo Moderato)
  2. Lento
  3. Poco animato (Semplice)
  4. Lento (Doloroso)
    Y una Coda.

Tampoco se interpreta procesionalmente salvo el 2º movimiento, Lento.

B.1) DE LA CONDICIÓN DE MÚSICO DE CAPILLA

Corren tiempos en los que la palabra Músico nos hace formar una vil y deleznable idea; parece un ‘Sambenito’, que hace sea despreciado quien lo es. 

Se ha extendido el rumor de que nuestro anterior soberano, Carlos III, determinó que los músicos militares llevaran una coca en la bocamanga “para así distinguir a esta canalla, decía, de mis bravos soldados”.

Además, el músico tiene fama de no vestir con dignidad, ni parece que hiciera arte sino golfería cuando canta o toca y que no cumple sus obligaciones con dedicación y alegría. Pasa por loco y hasta los que son criaturas les lanzan frutas que, si podridas no estuviesen, bien les servirían de alimento diario.

Si le añadimos que a los músicos de capilla les perjudica muy seriamente su presencia en ceremonias fúnebres, como misas de difuntos y acompañamiento de cadáveres, esto les hace especialmente vulnerables a la antipatía general que el vulgo les profesa[… ]

Pero soy de la opinión que el músico no tiene buena fama no por su hacer sino por cómo lo hace, cómo viste y cómo se comporta en público.

Así que, habiéndose incorporado a estas tareas jóvenes músicos, cuasi imberbes, con grandes deseos de dignificar nuestra noble labor, pero carentes de la experiencia y sobre todo de los usos y costumbres de nuestra profesión, me dispongo a darles a conocer la liturgia propia de nuestro procesionar y orientarlos sobre cómo desarrollar con acierto su trabajo y prevenirlos de los peligros que les acechan.

B.2) DE LA UNIFORMIDAD EN LA INDUMENTARIA

Sepan VVMM que la gente es muy ladina y buscan compensar su ignorancia con su sagacidad. Y cuando observa el discurrir de una cofradía, distingue de los penitentes, a los acólitos; del aguador, al Caballero de la Orden del Santo Sepulcro; del capataz a ese ser en vías de exterminación apodado Preste, por la distinta indumentaria o hábito que cada uno porta. Por ello y a fin de no ser confundido con otros componentes del cortejo, debe el músico ir vestido con calzas, casaca corta, calzado y medias, jubón y tiras, que serán distintas para la cintura y para el cuello, como más adelante se verá, y todo ello portado con gracia y compostura.

Las calzas estarán confeccionadas con paño de fibra animal o vegetal, teñidas en color azul oscuro, cómodas y poco ajustadas. Piensen VVMM en la naturaleza del cortejo en el que se verán integrados. y lo inapropiado que resultaría que quedasen especialmente señaladas ciertas protuberancias que en las entrepiernas los varones portamos. Irán sostenidas (las calzas no las protuberancias), con tira de cuero pasada por las presillas, de las que estarán dotadas, a la altura de la cintura o bien por cintas flexibles que pasadas por los hombros ejercerán una acción tirante sobre las susodichas calzas. La casaca, idéntica a las calzas en su naturaleza y tinte, será como chupa sin faldillas del corte que en Indias conocen como americano, cómoda y con botonadura de no más de tres huesos redondos de color oscuro que sirvan para cerrarla sobre el pecho al ser pasadas por ojales[…]

El jubón estará exento de chorreras y puntillas y será suficiente que posea la mayor parte de la pechera o tan solo la que queda a la vista. […] Por ejemplo a las mangas que podrán ser postizas, cosidas al brazo de la casaca por su interior, sin encajes o vuelillos como alguños puños llevan y que son conocidos como puñetas ni tampoco usen lechuguillas[…]

La ropa deberá estar limpia pero usada. No pretendan VVMM humillar a los demás miembros de la Capilla con ropa que esté ausente de brillo y ajados que las continuas limpiezas y planchados les otorga y comparezca a la procesión con prenda nueva que, a todas luces, habrá sido conseguida con pecado.

Para resumir las explicaciones sepan VVMM que a este uniforme se le llama Romano. Por ello, cuando algún ministril sea convidado a prestar sus servicios y se le indique que debe venir vestido de Romano, huelgue más explicación.

B.3) DEL CUIDADO DE LA SALUD Y DE LA PREPARACIÓN DE SU FÍSICO

Aprendan a soplar con el menor esfuerzo de su vientre. Entrenen lo suficiente, aunque sin demasía, para controlar la intensidad de la emisión del aire. Sepan VVMM que un constante soplido puede beneficiar a un desmedido desarrollo de sus sufridas hemorreumas. Eviten en lo posible la ingesta de entrañas, picantes, vinos de mala calidad (en nuestro caso eso es identificable con ser abstemio), el tabaco picado (o sea, dejen de inhalar esa planta ultramarina). Beban agua, a ser posible mucha y previamente hervida. Ello debe ser suficiente.

Paseen diariamente algunas leguas desde el Miércoles de Ceniza, si por costumbre no lo tiene durante todo el año. Deben hacerlo con lentitud y frecuentes paradas que viene a ser la causa del mayor cansancio que provoca el acompañamiento que hacemos de la cofradía. Jueguen a pelota o amasen pestiños para que las articulaciones de sus extremidades superiores estén adecuadamente lubricadas. Pasen horas en pie. Ensayen caminando. Practiquen un rápido cambio de partituras. Aprendan a saludar con las cejas a sus conocidos, que sin duda encontrarán por las calles, sin dejar de soplar ni perder el compás. Practiquen el difícil y poco valorado arte de hacer al mismo tiempo: caminar, no tropezar con piedra, no hundir sus piés en arroyo, respirar, leer la música, tocar, saludar, zarandear al niño de la vela y todo ello sin ser mujer a quién el Creador les ha concedido la virtud de hacer más de una cosa a la vez.

II

Música de Capilla dedicada al Misterio de la Sagrada Mortaja 1 y 2, Paulina FERRER (1993)

Piedad de Santa Marina, José Manuel MUÑOZ (1995)

Copla a María Santísima de la Piedad, Juan SANCHO

C.1) DE LA HIGIENE ÍNTIMA Y LA CONDUCTA EN PÚBLICO

DEL ASEO ÍNTIMO Y LA HIGIENE EN PÚBLICO

En cuanto a la higiene, diré a VVMM que la piel que queda a la vista deberá estar exenta de restos de comida, barro o cualquier otra impureza. El resto del cuerpo deberá estar desposeído de sudor, sobre todo si lo conserva como quien guarda vino antiguo en su bodega; el cabello también limpio y corto; la tez sin vello salvo que fuera ocupada por una barba cuidada y también limpia y las uñas de las manos, cortas y, a ser posible, limpias. Que aún interviniendo en actos de tristeza y dolor, mejor guarden el luto para otras ocasiones. Las uñas de los pies no se ven, por lo cual tampoco importa tanto la forma en que las lleven.

Tampoco VVMM deben ser idólatras de la limpieza corporal. Si como sus hábitos contemplan un solo baño anual por el día de San Silvestre, no por ser músico de capilla ha de abandonarlos. Bastará con que cambie San Silvestre por el miércoles de Ceniza. La naturaleza es sabia y si Dios nos hubiese querido limpios, ya habría dotado a nuestro cuerpo de los medios para mantener esa limpieza de forma natural, tal como así dotó a los gatos, por ejemplo, o a nuestros propios ojos que no hemos de estar sacándolos continuamente de sus órbitas y enjuagándolos en jofaina. Así que utilicen paño convenientemente humedecido con agua, limpia a ser posible, con el que refregar cara, manos y cuello que es lo que se usa. Y basta.

El peinado háganlo hacia un solo lado ya sea en dirección a la nuca o a una de sus orejas. No haga un bucle a cada lado si no quieren ser confundidos con soldado del glorioso ejército de Su Majestad.

Cuide sus hábitos acerca del escupir. […]
Del mismo modo si obligado estuvieran a hacerlo en alguno de sus oídos, háganlo con el dedo meñique por resultar ser más elegante; pero de ningún modo, muestren a su observación las inmundicias que de él haya podido extraer ni utilice una de las esquinas de la partitura o cualquier parte de su instrumento para asear la uña. Introduzcan discretamente la mano en la faltriquera de sus calzas y límpiense en el forro la suciedad.

No se limpie la comisura de los labios, y por extensión toda la boca, con la bocamanga de la casaca. Piense que la vestimenta de Romano que porta no contempla ni puñetas ni manguitos que podrían ser fácilmente sustituibles sino, antes bien, al poco tiempo la manga derecha, o en su caso la izquierda para los zurdos, devendría en inservible.

DE LA CONDUCTA EN PÚBLICO

No jueguen con el instrumento y cuando se haya concluido de tocar alguna pieza, tengan mucho cuidado de no sonar su instrumento afinándolo en acto continuado, ni poniéndose a estudiar algún paso, ni ejecutar caprichos…o florituras.

Se evitará toda conversación que manifieste tibieza o desagrado en el servicio, ni sentimiento de la fatiga que exigen sus obligaciones. Frases como “Este año estoy más cansado que nunca” o “Qué ganitas tengo de llegar a la Iglesia” deben estar ausentes.

No discuta de toros sobre todo si uno de VVMM es seguidor de Pedro Romero y el otro lo fuera de Costillares. Huelgan las disputas por razón de cuernos si no sean por los propios.

Menos aún de política y en absoluto sobre los recientes acontecimientos acaecidos en Francia. Piensen VVMM que todas las cosas del siglo mutan con gran facilidad. Vean si no como el Asistente que ha sido de esta Ciudad el limeño Sr. De Olavide, ha pasado en pocos años de ser un aplaudido diseñador de la Sevilla del futuro, a ser considerado por la Santa Inquisición como “hereje, infame y miembro podrido de la Religión” y tras perder su libertad, evadirse y pasar algunos años en Francia, nuestro Soberano Carlos IV, le ha permitido regresar a España casi en olor de santidad. Y qué mal quedaron todos: defensores y contrarios.

Ni siquiera de música ha de haber controversias si acaso se pusiera en cuestión logros y  errores ya sea de los conservadores o de los reformistas. Mediten que solo hay dos clases de músicas: la buena y la mala. Bueno, tres: la buena, la mala y la que VVMM ejecutan…

En definitiva, mejor no hablen.

Atienda en todo momento las indicaciones del archimaga o del más antiguo de entre sus compañeros. Su experiencia y buen saber le servirá de escuela amena, con poco gasto, para cuando deban ser VVMM quienes organicen la capilla. Con ello evitarán incluso la tarea a la que me he visto obligado con la ejecución del presente opúsculo. En ningún caso muestre oposición al momento ni la pieza que haya de tocarse por indicación del Maestro. No diga  “¿Otra vez hay que tocar?” ni exprese con un gesto su desagrado. Tampoco responda “Mejor toquemos esta otra que tiene un compás menos” ni tampoco “Y esto ¿Cuándo se cobra?” o “¿A cuánto sale la corchea?”

Si cuentan chascarrillo o gracia en mitad de la calle, háganlo con mesura y señalando hacia los papeles de música como si alguna aclaración mereciera la obra que dispuesta para su interpretación está. Mantenga la gravedad del gesto como en todo momento y no anime a la risa de sus compadres iniciando la suya. Antes bien, reprima no ya la carcajada, sino aún la sonrisa y las posibles convulsiones de su estómago que la risa retenida provoca. Haga lo mismo si quien lo cuenta es alguno de sus asociados. Todos han de creer que su compostura obedece a su libre y devoto albedrío que no a la imposición a la que los hermanos encargados de vigilar la disciplina del comportamiento de todos cuantos integran la cofradía les tiene obligados. Cuiden que en nigún caso la chanza sea chocarrería. Deje estas para la taberna o la mancebía.

Sean amables y pacientes con el público que si bien no acude precisamente a verles y aún menos a escucharles, a veces reparan en sus presencias y hacen comentarios, con mofa las más de las ocasiones y con ignorancia siempre. No se asombren por tanto ante tales comentarios, preguntas e incluso gracejos que la gente hace cuando les ve discurrir por la calle. Será preferible que contesten diciendo que la hermandad les prohíbe hablar.

Pero si de dama se tratase y aún más si bella fuera, complázcala en todo y principalmente diciéndola que hable conmigo que, por saber y gentileza, es quien mejor atenderla puede.

No se empeñe en hacer sonar sus instrumentos en mayor número de ocasiones de las precisas. Los mayordomos y principales hermanos de la cofradía podrían mal acostumbrarse y exigir a las generaciones venideras, y aún a nosotros mismos, un mayor cumplimiento de la obligación de tocar. La excusa de que “toquemos aquí que están mis amigos” o “toquemos ahora que se acerca persona principal” o “toquemos en este momento que el lugar lo merece”, nos conduciría a una agotadora actividad para la que no nos encontramos preparados. Se habrá de tocar sin interrupción solo en la proximidad del término de la procesión, desde cien metros antes de la llegada a la sede de la Hermandad. De esa forma, dejaremos la impresión de que hemos tocado mucho. Para esta ocasión procure además, aunque dentro de sus limitaciones, tocar bien.

En su interior, rece diariamente y acuda a cuantos celestiales abogados y abogadas conozca a lo largo de la Cuaresma, para rogar por las benefactoras lluvias que tanto bien hacen a nuestros cultivos y a nuestras necesidades corporales de ingesta del líquido elemento. Ruegue para que se produzca de forma muy especial durante los días de la Semana Santa y con torrenciales periodos que coincidan con el momento fijado para la salida a la calle de la cofradía. Esto le proporcionará la íntima felicidad de lograr unos maravedís ganados con ingenio y poco esfuerzo. Pero hágalo siempre en secreto pues piense en el desencanto que esto atrae sobre cuantos cofrades desean salir en procesión.

De alcanzarse sus peticiones, mute en contrita la apariencia de su rostro y laméntese ante los mayordomos y hermanos del gobierno de la Hermandad sobretodo cuando esté recibiendo los estipendios acordados. Y aplique frases tales “¡Cómo si no hubiese días en el año para que lloviese y no tenerlo que hacer ahora!”; o “¡Cuanta ilusión marchita y cuanto trabajo para nada!”; o “¡El Señor y su divina Madre así lo han querido!”, que pasa por ser la más estimada. Háganlo con mesura no fuera a ser que alguien percibiese chanza, mofa o befa en tales comentarios y olvidando el hábito que en esos momentos porta y la dignidad de la que le reviste su cargo en la Cofradía, pague su contrariedad sobre su cabeza o, lo que peor sería, sobre su instrumento.

El día de su salida, absténganse de ingerir legumbres secas, en especial chícharos y garbanzos, así como hortalizas flatulentas, como las coles. Mire VVMM que el único aire que de su organismo ha de ser expulsado es el de sus pulmones y no el de sus intestinos, que aún actuando al aire libre, sus compañeros ministriles pueden recibir directamente el producto de vuestra digestión y ello provocar gestos y mojigangas de asco que no pasarán desapercibidas para el público pues si el olor del incienso que estas congregaciones hacen quemar ante sus imágenes podrán mitigar los aromas rectales no así contendrán la risa ante nuestros gestos y su sonrojo. Del mismo modo evitarán flatulencias indecorosas que culminen en eructos mayestáticos sobretodo en lugares silenciosos donde llamarían la atención de todos y provocaría mohines y gestos de desagrado que ni siquiera la celestial música que interpreta pudiese hacer olvidar. Si acaso VM emplease la moderna técnica diafragmática en la impulsión del sonido, cuide que ese músculo siempre se mueva en dirección hacia las estrellas y no hacia el empedrado de las vías por donde deambulamos, con el riesgo de ejercer una presión incontrolada sobre su aparato digestivo con lo que podría culminar en el recto y ser tachado de grosero, siéndole difícil argumentar la espontaneidad e involuntariedad de semejante nota.


III

Piedad 1 y 2, Juan Antonio PEDROSA (1981)

Dos músicas de capilla: Al Cristo y a la Virgen, José Manuel DELGADO (1993)

D.1) DE LA PITANZA Y CONVITES

En el intermedio de la procesión, hagan VVMM un descanso para recobrar fuerzas con alguna merienda y refrescarnos algún tanto de la fatiga y cansancio. Si la trae de casa, observe que no porta salsa o grasas que puedan manchar su casaca y no olvide algo con lo que limpiar su bigote. Si la pitanza la alcanzásemos en hostal o posada, compruebe primero las monedas que lleva en su bolsillo y no pida más de lo que pueda pagar. Sepa que ninguno de sus compañeros se atreverá a cubrir su deuda por lo improbable de su devolución.

Si por motivo de su falta de medios para pagar hostería o porque en el itinerario de la cofradía no se hallase lugar recomendable para hacerla esto es, que sirvan comida barata y abundante, y hubiese de mantener ayuno, tómelo como un día más de los muchos que en el año practica esta devota costumbre muy a su pesar y en contra de su libre albedrío. Sufra con decoro su paso por las cercanías de esos establecimientos de los que sus cocinas vomitan a la calle los aromas de guisos y frituras y de otros deseables manjares. Intente contener la respiración y prevea no tocar cerca de tales fábricas de gula pues resulta incompatible soplar y no aspirar. Todo ello aplíquelo con especial ahínco en la calle de Triperas (hoy Velázquez) a la altura de la de la Encomienda (hoy José de Velilla) y no caer en la tentación que ofrece el mesón de maese Blanco Cerrillo mediante el pregón de sus humaredas provocadas por la fritada de boquerones tintados de esa mezcla, de vinagre, sal, orégano, ajos y pimentón a la que llaman adobo y que sin duda Lucifer inventó. ¿Cómo evitar entonces que en vez de su instrumento sean sus tripas las que suenen y que el exceso de saliva provoque que en vez de dar un Fa suene un fasharrafarrá? Dura labor la nuestra.

A veces a la congregación plácele en convidar a los músicos con un loable. Deben VVMM, en tal caso, comportarse con elegancia y finura. No colaboren en hacer cierta la aseveración de que nunca ha de invitarse a comer a un músico y añadan que preferible es hacerse un traje que poner a tu mesa a músico alguno. Quienes tal cosa aseguran, simulan ignorar las necesidades que padecemos; pero mire si no fuera mejor tomar poco y alcanzar una posterior invitación, a comer mucho y no ser nunca más agasajado.

En tratándose de la Hermandad de Jesús Nazareno, por contrato recibirán antes de salir pan con jamón y agua de cebada fermentada (que pasan por cerveza) o jarabe de hojas de coca que es estimulante. Animo a VVMM, e incluso a las generaciones venideras, a continuar en el empeño ya iniciado por mí hace años, para que en vez de ese infame trozo de finísima lámina de caucho al que la Mayordomía llama jamón, ofrezcan ese bendito producto elaborado en las Sierras de Aracena y que solo visita, y con frecuencia, la mesa de Canónigos y Duques y que a los pobres se nos es negado. Al menos hagan el intento, aunque si la mayordomía la siguiese ocupando Maese de las Peñas, denlo por inútil.

D.2) DE LOS PAPELES DE MÚSICA

Si acaso le tocase aportar los papeles de música que hayan de interpretarse durante la estación de penitencia, entréguelos a sus compañeros solo y exclusivamente en el momento mismo de iniciar un breve ensayo minutos antes de la salida y no olvide retirarlos de inmediato apenas haya sonado la última nota en cada interpretación. Considere que si permanece a la vista durante mucho tiempo bien podrían memorizarlas y facturar copia al regresar a casa. Así que entregue y retire la hojilla exclusivamente para el momento de la interpretación. Piense que si le llaman en repetidas ocasiones tal vez lo hagan porque dependan de VVMM por ser la única persona que dispone de dichas partituras y no precisamente por su endiablado empecinamiento en no dar tres notas seguidas sin entre ellas emitir alguna podrida, ni por sus malos chistes y ni siquiera porque invita a tabaco en los descansos para la pitanza.

No haga copias si no es para conservarlas en lugar seguro y alejado de posibles rivales. Un descuido en su custodia podría permitir a otro músico alardear de su posesión ante la cofradía y desplazarle de su vocación.

Mantenga con dignidad el estado de los papeles, aunque sin extravagancias, pues más valor poseen los antiguos y algo vejados por el uso que los recién compuestos. De forma que si copia tuviera que efectuar, invierta un tiempo en envejecerla bien sea con algo de grasa animal, con algunas gotas de cera, o aplicando algo de su sudoración, cuidando no sea en exceso que pudiese diluir la caligrafía. Mejor oculte autoría y nombre de la pieza pues podrían ser pistas que pusieran tras el rastro de conseguir copia a cualquier interesado en ello.

D.3) DE LA FORMA EN LA QUE SE HA DE INTERPRETAR

En la calle no se oyen en demasía los instrumentos que hacemos sonar por razón de su propia naturaleza y factura. En ocasiones, gracias deben ser dadas al Cielo por ello, pues las deficiencias de un instrumento ajado por el tiempo, el continuado uso y el dañino relente, a veces provocan espontáneos sonidos incorrectos que la turba achaca, inmisericorde, a una mala ejecución. Pero si acaso tuviese lugar una falta de habilidad en la emisión del sonido, ora provocada por alguien que malintencionadamente distrae vuestra atención, ora por el altísimo grado de humedad ambiente que a determinadas horas nos maltrata, ora por tratarse de excerpto de pieza de grande dificultad que hasta los más renombrados intérpretes errarían sin lugar a duda, no efectúe aspavientos, ni agreda con el codo a quien tal falta cometió, ni mucho menos chufle o maldiga en alta voz. Disimule como si de ventosidad en velatorio se tratara y piense VVMM que nadie queda libre de tal peligro y que la chanza de un compañero la Divina Providencia volverá contra él por diez multiplicada. Antes bien, si acaso hubiese sido notado por algún espectador, mire con detenimiento y contrariedad su instrumento, sople en este o aquel orificio, mueva con insistencia alguna llave, vuelva a mirar y a soplar, tome papel de arroz del utilizado para componer cigarros con la hoja de la nicotinum, llamada por el vulgo tabaco, aplíquelo en algún orificio y presione la zapatilla para secar posibles condensaciones del aire caliente impulsado desde sus pulmones y licuado en el interior del instrumento por mor de la frialdad del ambiente, sople el instrumento sin emitir sonido alguno y descanse de esa ingente labor, entre otras cosas, porque ya se habrá alejado lo suficiente del lugar donde sonó el fallo y para nada le compensa mantener tal comedia.

Toque siempre ff, no fortísimo como su grande cultura musical le podía hacer traducir, sino fuerte y feo. La calle no es lugar para que el vulgo aprecie maravillas de los ministriles de caña, sino antes bien de los de boquilla como es el caso de cornetos y sacabuches. Estos nuestros obouses, salmoés y bajones no fueron pensados para ser oídos en más allá de pocos metros y precisan del cobijo de salas o naves y cúpulas de los que la calle está exenta para que su sonoridad sea manifiesta. No intente ofrecer una dinámica académica y olvide cuantos matices haya establecido el compositor en la partitura. Nada de ello puede ser apreciado en los lugares donde sonamos salvo en determinadas horas y en calles en las que por su estrechez y por el silencio que los asistentes muestran, permiten ser escuchada con atención la música que hacemos.

Intenten empezar y acabar todos juntos y a ser posible afinados. Las disputas por el diapasón adecuado hayan sido resueltas antes de salir y acomódense todos al previamente acordado. Pero siendo todo esto importante lo es aún más el que todos terminen a la vez. Si alguno perdiese compás en el desarrollo de la pieza, esté atento para encontrar la forma de volver a coger pié. Si no le fuera posible, emita notas que se encuentren en el ámbito armónico de lo que sus compañeros hacen, dentro de sus conocimientos, y sobretodo y muy principalmente, encuentre con pericia y picardía la forma de concluir con nota adecuada, a ser posible la que figura en su partitura. No encuentro mejor aplicación a la sentencia de todo bien está si bien acaba.

IV

Capillas 1 y 2, (arreglos del Miserere) Nemesio OTAÑO

Capilla, (arreglo de Anima Christi) Agapito INSAUSTI

E.1) DE LOS ESTIPENDIOS

Sepan que nuestro trabajo no está pagado con nada, para así, poderse conformar con lo poco. Quéjese siempre, pero moderadamente. Recuerde a todos, los largos años de estudio que han sido necesarios para poder alcanzar las excelencias de su arte; el alto valor del instrumento que aporta, lo costoso de su mantenimiento, lo que sufre el mismo por estar expuesto a la intemperie; que VVMM acuden a este acto por el amor que a esa Hermandad (de las mejores de la ciudad, si no la mejor) profesan, habiendo renunciado a otro contrato que estaba mucho mejor pagado que este; que salió de casa con unas décimas y fuertes dolores en las extremidades inferiores, causadas por su recalcitrante gota, y vino a pesar de ello por no perjudicar al cortejo; que tuvo que dejar a alguien al cuidado de su familia durante su ausencia que le cobrará más de lo que aquí va a recibir; muestre la casi transparencia de su vestimenta, ahíta de lavados y planchas. Utilice solo alguna de estas fórmulas y nunca quiera justificar con pecado sus reclamaciones. Y mida sus justificadísimas razones para no cansar a quién le contrató y llame en otra ocasión a alguien menos quejoso.

E.2) DE LAS OBLIGACIONES Y PREBENDAS DEL ARCHIMAGA

Archimaga, como VVMM bien conocen, es aquel músico que proporciona trabajo a otros músicos convocándolos para una actuación. No es empresario que concita a diversos músicos a constituir una compañía u orquesta estable sino antes bien con carácter singular para un bolo.

Si las capillas musicales estables, como lo son las de la Catedral, de la Colegial del Salvador, de Santa Ana, de la Parroquia de San Miguel y algunas otras, cuentan con un Maestro, un Secretario, un Mayordomo y con alguien que se encargará de la preparación de las partituras, nuestras formaciones están ausentes de dicha parafernalia. Párense a considerar que un Maestro de Capilla es el responsable último del buen funcionamiento de la capilla, de determinar el repertorio que ha de interpretar, de componer en la mayoría de casos, de obtener copias de repertorio proveniente de otros centros cuando fuera deseable, de ensayar este repertorio, de dirigir el grupo en sus interpretaciones y de representar a los músicos ante los responsables de la institución a la que presten sus servicios en cada momento que pertenecía la capilla.de enseñar canto y música en general a los niños o adolescentes que cantan las voces superiores en la polifonía y en las Catedrales también responsable de que estos niños realicen el aprendizaje de un instrumento, de su instrucción o formación general y hasta de su manutención y alojamiento en casa apropiada.

Así en el archimaga recaen todas esas funciones. Ténganlo muy presente VVMM a la hora recibir sus estipendios para aceptar de buen grado si él, sin tocar se llevara una parte y, en tocando, dos: una por ministril y la otra por archimaga.

Llegado el caso de que alguno de VVMM alcanzara tal dignidad, quien haya de ejercer esa noble y sufrida labor sepa que de su bien hacer depende alcanzar buen éxito en esta empresa. Aunque de ellos se dice que han de ser enterrados a siete metros de profundidad para poder alcanzar el Cielo porque, solo muy en el fondo, son buenas personas. No preste atención a tales infundios y dispóngase a realizar con decoro sus funciones.

Acuda a las hermandades en las que ya salió en otras ocasiones cuando estas celebren actos de cierta solemnidad como en la Función Principal de Instituto y en las misas de difuntos que suelen convocar en el mes de noviembre. Tras la Epifanía de Nuestro Señor acuda con la intención de renovar los acuerdos de años anteriores. Haga fiesta de lo bien que lo hicieron en la pasada estación de penitencia, vía crucis o acto votivo al que fuera llamado con la certeza de que nadie se acordará de cuantos errores se pudieron cometer. Felicite a la nueva Junta de Gobierno, si es el caso, lamente la ausencia de los hermanos que nos dejaron y anuncie el estreno de alguna pieza si ya la tuviese construida. Y si no, también, tomando de otra hermandad alguna pieza menos conocida por menos interpretada, cambie el título por una advocación referente a los Sagrados Titulares de esta y ya podrá cumplir su compromiso e incluso recibir agradecimientos.

Hable con el Mayordomo y acuerde las condiciones para la próxima intervención. Aproveche cualquier circunstancia que propicie la petición de subida de honorarios: cambio de itinerario, de día en la Estación de Penitencia, de hora de salida o de regreso. Incluso cualquier calamidad acaecida en la Ciudad como epidemia, riada o terremoto pueden mover el nunca frágil corazón de quien vela por los caudales de la hermandad.

No hará falta papel ni rúbrica alguna pues, eso sí, la palabra y el apretón de mano aquí es suficiente, estando de sobras el que el acuerdo se haga ante testigos.

Acuerde con cada músico por separado sus estipendios. Dígale a cada uno que a él le paga más que al otro pero que lo calle para no perjudicarse. Ello aumentará su auto estima y le estará bien agradecido y expectante ante posible nuevo encargo.

Contrate de vez en cuando a educando al que pueda pagar menos, nada o que incluso pueda reclamar algún beneficio de sus padres que están bien orgullosos del tañer de su hijo y desean verlo por las calles de Sevilla. Si ha sido astuto y la suerte llamó a sus puertas, su padre debería ser posadero, tabernero, sastre, escribano o recaudador de impuestos, que todas las mejoras que pueda recibir de ellos se materialicen con ventaja para sus bolsillos.

Será el archimaga el que indicará cuando tocar y qué pieza siendo responsable de la buena conducta y compostura de los demás miembros de la capilla.

Llegado el momento del cobro, no reclame más cantidad de la establecida, pero no admita rebaja alguna sobre lo acordado, a pesar de las excusas y hasta lágrimas que algún mayordomo pudiese apuntar. Estos cofrades a los que se les encomienda la gestión de los bienes de la hermandad, hábiles en el mucho pedir y en el poco dar, más parecen ser elegidos para dicho cargo por sus virtudes para la comedia que por su habilidad con los números.

Frente a sus súplicas VM aplique los argumentos que ya les he dado a conocer. Él siempre considerará que nuestro servicio no es trabajo sino prebenda, esto es, que es oficio, empleo o ministerio lucrativo y poco trabajoso, aunque de las consideraciones que en este opúsculo se han expuesto dedúzcase poco afortunada tal apreciación.

Francisco José Senra Lazo
Sevilla, 2011

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